miércoles, 21 de septiembre de 2011

Soy estudiante


Mi nueva rutina no me sienta tan mal. Pensé que echaría de menos la anterior, ir a clase todos los días, coger apuntes y trabajar de becaria. Puede que dentro de unos años lo eche de menos, pues mucha gente de mi alrededor repetía una y otra vez como si fuese el jingle de un anuncio que "la mejor vida es la del estudiante". 

Este tópico es, en realidad, una frase valiosa que pasa de largo en todos los oídos juveniles. El aprendizaje no solo está ligado a la asistencia asidua a centro de enseñanza. Aunque no lo parezca, todos somos estudiantes a lo largo de toda nuestra vida, unos más aplicados, otros más díscolos. Se aprende, sobre todo, de los errores: que no puedo andar toda la noche con tacones altos, de no volver a pedirme ese zumo de frutas natural de naranja, zanahoria y mango porque no es tan dulce como el que venden en el supermercado (o sea, que estaba asqueroso) aunque le echen una cucharada sopera (sí, sí, sopera. No era de té), a leer las cosas (más de) dos veces antes de entregar las noticias a tu jefa y que se publiquen por error ferias donde no se celebran, a evitar leerme los comentarios previos de los libros a modo de introducción porque te desvelan el argumento (eso sí que fastidia. NO os leáis el comentario de “Los Miserables”) a menos que lo hagas una vez terminada la lectura,  y otras meteduras de pata de mayor o menor consecuencia.

Debido a estos errores, se aprende a encauzar o definir mejor lo que uno quiere. Al fin y al cabo, nos movemos por conseguir aquello que nos dé alguna satisfacción o realización de uno mismo o nos ayude a seguir mejorando. En definitiva, sí, la mejor vida es la del estudiante. Si uno acepta e interioriza la actitud de aprender, la de ser estudiante y tener curiosidad por conocer lo que le rodea, entonces encontrará siempre algo nuevo que descubrir aunque pase el tiempo. Cuando existe la intención de aprender y se efectúa, se convierte en una actividad placentera. No es vista como un suplicio a eludir en la menor oportunidad que se presente, sino que el paso del tiempo se siente y se valora mejor, lo que conlleva a disponer de él como se quiera. Nunca sabes lo que te tocará vivir y no viene mal estar preparad@.

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