miércoles, 6 de abril de 2011

Las Cinco Dádivas del Hada - M. Twain (2/5)

Tornó a aparecer el Hada. Sonriendo de un modo enigmático, murmuró:

- Quedan cuatro dones. Te permito elegir de nuevo, siempre que elijas deprisa. Acuérdate que el tiempo vuela y que sólo una de esas dádivas es preciosa.

El joven reflexionó unos momentos y eligió el Amor, sin advertir que de los ojos del Hada se habían deslizado dos lágrimas.
Transcurrieron muchos años.
Una noche, el predilecto del Hada se encontró arrodillado junto a un féretro. El hogar quedaba vacío. Entonces, el hombre se dijo entre sollozos:

- Se han ido uno a uno. Ahora le tocó a ella el turno. Ha devorado todos los dolores. Por cada hora de felicidad que me vendió ese falaz mercader llamado Amor, pagué mil horas de duelo. Y puesto que ella se lleva mi corazón, ¡yo te maldigo, oh Amor!

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